Tren de las Nubes

En el noreste de la República Argentina, el viajero tendrá la oportunidad de conocer uno de los servicios ferroviarios más altos del mundo, y por ende, uno de los más asombrosos, el que tiene la capacidad de trasladarlo directamente a las nubes.
Asciende a 4,200 metros de altura, y tiene un
recorrido de 217 kilómetros.

El nombre de “Tren de las nubes” se debe a la altura de sus vías que llegan a los 4.200 mts sobre el nivel del mar, lo que lo convierte en uno de los trenes más altos del mundo.
Va de la Estación General Belgrano de la ciudad de Salta hasta el Viaducto de La Polvorilla.
Atraviesa 19 túneles, 29 puentes, 13
viaductos, 9 cobertizos, dos rulos que forman la vía, y varias alcantarillas, algunas de ellas, verdaderas y colosales obras de arte que
emergieron de la imaginación de su creador: el ingeniero Richard Fontaine Maury, quien concretó la hazaña de cruzar la Cordillera de los Andes con
las posibilidades de la ingeniería.

Cuenta con servicio de comedor a bordo, traductor y asistencia médica por los problemas que pudiera ocasionar en algunos pasajeros la falta de
oxígeno que provoca la altura.

Parte de la ciudad de Salta, el punto más bajo, y desde allí inicia el camino de ascenso hasta el punto final del recorrido, el viaducto La Polvorilla, el más elevado de toda la línea del convoy. En las diferentes estaciones los habitantes de los pueblos presentan pintorescos puestos con artesanías, vestimenta y productos regionales para adquirir como recuerdo del interesante viaje.

El Tren a las Nubes empezó a circular el 16 de julio de 1972. No usa cremalleras, de modo que la sola tracción de la locomotora arrastra a los
diez coches integrantes del convoy, formado por una locomotora Diesel, un coche equipado con sala de enfermería y cabina central de transmisión
informativa, un coche restaurante, un coche bar, y siete coches con asientos de primera clase, cuya capacidad es para 520 pasajeros.
En su recorrido pasa por la Estación Alvarado, en la Ruta Nacional Nº 51, las estaciones de
Rosario de Lerma, Campo Quijano, Quebrada del Toro, Alisal, Puerta de Tastil, Meseta, Diego de Almagro, Cachinal y San Antonio de los Cobres,
hasta llegar a los 4,230 metros de altitud en el viaducto La Polvorilla.
Este servicio propone al viajero un paseo de 15 horas a lo largo de la precordillera salteña. Durante el periplo, y en el convoy, el viajero
superará los accidentes geográficos de la zona. Mediante un zigzag obviará el encajonamiento de la Quebrada del Toro, observará a la izquierda de El
Condado el cementerio donde se hallan los cuerpos de muchos obreros de construcción que murieron en una trágica jornada, admirará la vegetación
exuberante, y las cumbres crecerán ante sus ojos, lentas pero majestuosamente.

Luego, el viajero verá los viaductos Piedra Azul, con 82,60 metros de longitud y 14 metros de alto, y El Candado, con 110 metros de longitud y 24
de alto. Ambos, construidos sobre estructuras de acero, sin barandas superiores, descansan sobre pilares metálicos.

Posteriormente, se llega a la estación Chorrillos, donde un nuevo zigzag elevará el riel hasta los 52 metros. Este ingenioso sistema, como el descripto anteriormente, permite al convoy superar la escabrosidad del suelo.
Ya en la estación Ingeniero Maury, a 2,358 msnm el panorama comenzará a presentarse cada vez más impresionante.
El itinerario a bordo de este maravilloso tren lo conducirá hasta estación
Gobernador Solá, donde sobre las laderas y faldeos se percibe el surgimiento de una notable riqueza mineral en una región pródiga en minas de manganeso, hierro, plomo y plata.
Luego, en la legendaria Puerta Tastil, el tren irá penetrando lentamente en un mundo poco conocido. La leyenda asegura que los indios diaguitas
golpeaban en la cima del cerro antes de penetrar en el valle. De allí el nombre de esta localidad.

En el extraordinario recorrido se arriba luego a Meseta, un lugar en donde la soledad abarca todo el horizonte. Estamos a 2,844 msnm.
De a poco se pierde el sentido de la ubicación al entrar el tren en un laberinto que le permite salir del valle y de las desérticas mesetas,
buscando terreno apropiado. Así, se llega en el kilómetro 1,255, al primer “rulo” donde la vía pasará sobre sí misma, con un desarrollo de curva de 582,25 metros y un radio mínimo de 131 metros, en un ingenioso caracol que permitirá la salida de una profunda hondonada.
Desde el punto más alto de ese espiral, se observa como desde un maravilloso balcón natural un panorama impresionante por su belleza y magnitud.
Idénticas características ofrece el segundo “rulo”, en el kilómetro 1,262, que junto con el primero permiten al tren ganar una altura de más de 650 metros. Aquí, el radio mínimo es de 131 metros y el desarrollo de curva llega a los 525 metros. Luego se atraviesa un túnel de 181 metros de longitud.

El viaje continúa después por las siguientes estaciones: Incahuasi, Cachinal y Muñano. Para finalmente arribar a San Antonio de los Cobres,
denominado así por hallarse en los alrededores la famosa Sierra de Cobre, rica en este mineral. La localidad, atravesada por las rutas nacionales 40
y 51, se encuentra a 3,774 msnm y es además cabecera del departamento de Los Andes.
Antes de arribar a Mina Concordia, sobre su izquierda, podrá observar el famoso Nevado de Acay, de 5,950 msnm, y partiendo ya de la estación se reconoce un cerro negro con un caprichoso bonete rojo.

El punto final del recorrido es el kilómetro 1,350, donde se encuentra el Viaducto La Polvorilla, de 224 metros de longitud por 63 de altura. Es el más elevado de toda la línea del convoy, a 4,200 metros de altitud, y uno de los más importantes del mundo por sus características.

Aquí, el Tren a las Nubes realmente justifica su nombre. Lo impresionante de su paso por el viaducto es que yace sobre el abismo, sin barandas y descansando sobre fabulosos pilares. Esta es una de las grandes obras de la ingeniería que el viajero merece y debe conocer.

El anuncio del crepúsculo lo encontrará regresando a la capital salteña, siempre a bordo del tren, que completa el recorrido en unas 15 horas de
viaje.

ALTERNATIVAS
Existen dos alternativas al tren de las nubes:
* hacer el mismo trayecto por carretera en 4×4.
* hacer el viaje en un tren de carga que cumple el mismo recorrido pero sin las comodidades del Tren a
las Nubes.

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